El contrabando de ropa en el Norte emplea los métodos del narcotráfico

El tráfico de drogas ya tiene un competidor en las rutas argentinas: el transporte del contrabando de ropa. Los métodos empleados en ambos delitos transnacionales son similares: traspaso ilegal de la mercadería por la frontera con Bolivia en cantidades reducidas; acopio de productos en “lugares seguros” en Salta -generalmente, zonas cercanas a Orán- para armar un cargamento mayor, y el traslado hacia Buenos Aires en caravanas con vehículos que actúan como “punteros” para detectar controles viales.

Cierto es que, a pesar de tantas precauciones, esas tácticas no bastan para eludir la vigilancia estatal. En lo que va del año fueron incautados cargamentos ilegales de ropa valuados en 150 millones de pesos. El producto de los decomisos en estos seis meses de 2015 triplicó el monto de “ropa trucha” secuestrada en todo 2014, cuando las incautaciones habían alcanzado los $ 54 millones. La información oficial de seguridad no deja dudas sobre el destino de los embarques: La Salada.

Así fue consignado en los comunicados del Ministerio de Seguridad y de la Gendarmería en ocasión de cada incautación. No obstante, el control de ese contrabando no hace aún demasiado daño al sistema de venta de ropa que ingresa en forma ilegal en el país y termina en los puestos de manteros en varias ciudades, en especial, la Capital y el conurbano. Es que esos 150 millones de pesos incautados este año representan apenas la recaudación de un día en La Salada, cuyos organizadores estiman que más de dos millones visitantes compran cada fin de semana en la gigantesca feria de Lomas de Zamora, instalada en 1991 y con un constante crecimiento desde entonces, tanto en puestos de venta como de visitantes.

El refuerzo de los controles en las rutas sobre los llamados “tours de compras” también vincula al contrabando de ropa con el tráfico de drogas. Desde el año pasado, informes reservados de seguridad revelaron el potencial uso narco del sistema de transporte de “ropa trucha”.

El gobierno salteño advirtió en 2014 que la situación escapaba de todo control, con caravanas de más de cincuenta vehículos en los que no se sabía qué se llevaba dentro de los bultos con mercancías destinadas a la reventa callejera. La Gendarmería desplegó entonces un sistema de control en profundidad, de características similares al de la vigilancia de las rutas narcos, para dar con vehículos sospechosos cuando se dispersan los masivos convoyes.

En Santiago del Estero, Córdoba y el norte bonaerense fueron interceptados tanto ómnibus de pasajeros como grandes camiones de transporte en los que se decomisó la mercancía de origen dudoso. No sólo se encontraron ropas y calzados ingresados de contrabando desde Bolivia, sino que al menos en un caso se entremezclaron en los bultos productos electrónicos, como 39 tablets y 488 celulares de última generación. El circuito ilegal del transporte es capaz de montar la logística para llevar cualquier mercancía una vez que se consolida una ruta.

A mediados de abril fue interceptado en Córdoba un grupo de vehículos que circulaba desde la localidad salteña de Orán, con al menos un auto como “puntero” para intentar eludir los controles de ruta. Es una clásica forma de mover mercancías en forma terrestre utilizada por grupos narcos.

En otro caso, el mes pasado, los gendarmes tuvieron que perseguir un ómnibus que buscó evitar el chequeo; tras la detención de ese vehículo apareció, minutos después, otro ómnibus repleto de mercancía ilegal que circulaba por la localidad cordobesa de Sarmiento y se dirigía hacia La Salada. En ese operativo se decomisó mercadería por un valor de ocho millones de pesos.

También en Córdoba se dio este mes el mayor secuestro en las rutas de contrabando de ropas, con la incautación de dos camiones de transporte y un ómnibus que llevaban, también con destino a La Salada, ropa y calzados por un valor estimado de 67 millones de pesos.

Para tener una referencia del peso de ese embarque dentro de un sistema ilegal de transporte puede consignarse que ese cargamento de “ropa trucha” secuestrado en la localidad cordobesa de Sinsacate equivale al valor de cinco toneladas de marihuana.

Y habrá que tomar en cuenta que el mayor decomiso de marihuana en un solo operativo alcanzó los 8500 kilogramos, por lo que son similares las ganancias en el transporte de drogas y en el contrabando de ropa. Para las organizaciones que venden la logística de circulación ilegal de mercaderías es lo mismo introducir en el circuito un contrabando de ropa, droga, armas o personas en situación de trata.

También es igual el sistema de ventas al consumidor, sustentado tanto en el caso del mantero como en el del narcomenudeo en un sistema económico ilegal de subsistencia que se hizo firme en los barrios más humildes y cuyo rédito provoca, por imitación, la ampliación de las bocas de expendio ilegales de cualquier mercancía.

La Nacion

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