Las lámparas LED ya se perfilan para destronar a las halógenas

El negocio de la iluminación se reconvierte rápidamente, en especial en la Argentina. A 5 años de la prohibición de importar y fabricar las tradicionales lamparitas incandescentes (a filamento), la tecnología LED (igual que con las TV) vienen desplazando aceleradamente a las llamadas “bajo consumo”, con el impulso de las marcas líderes del sector: Philips, Osram y General Electric. A pesar de las trabas a las importaciones (en el país no se fabrican lámparas de ningún tipo), el recambio sintoniza con las pretensiones del Gobierno de limitar y racionalizar el gasto energético. La iluminación representa el 15% del consumo de electricidad en los hogares y alrededor del 10% en industrias y comercios.

Las LED aventajan claramente en eficiencia, vida útil y diseño a las de “bajo consumo” y las halógenas, los dos formatos predominantes en el mercado. En 2014, se vendieron unos 105 millones de unidades: de ese total, 60 millones fueron halógenas; 40 millones, “bajo consumo”; y 5,6 millones, lámparas LED. “Para este año prevemos colocar entre 7 y 8 millones de unidades”, dijo Carlos Trubacz, gerente de Producto de Philips. Este ejecutivo, sin embargo, reconoce que la principal dificultad es el precio al público. Una LED de 7W (que ilumina como una lamparita de filamento de 60W) ronda hoy los $100, casi el doble que una bajo consumo equivalente. Pero son más eficientes. “Brillan, duran y cuestan más”, resumió Trubacz.

El factor precios es crucial para prevalecer. Tal como pasó con el recambio de las lámparas de filamentos, el consumidor privilegia el precio en góndola por sobre la eficiencia. “No es fácil solucionar el tema, pero es el desafío. Invertimos fuerte en educación, ya que cuanto mejor es la tecnología, mayor es la eficiencia”, añadió el ejecutivo de Philips. La encrucijada consiste en explicar que los precios más baratos de las halógenas y “bajo consumo” se terminan de pagar con los pagos de la factura de luz y con los recambios. “Una lámpara de bajo consumo tiene una vida útil de entre 4.000 y 6.000 horas. Una LED, entre las 15.000 y 60.000 horas”, compara Juan Chiossone, gerente de Ventas de Verbatim.

La evolución de los artefactos lumínicos es francamente notable. El Gobierno tomó nota del asunto cuando el país perdió el autoabastecimiento energético. Así surgieron algunas iniciativas tendientes a racionalizar el consumo, sobre todo el hogareño. En primer lugar, impulsó una ley (la 26.473), que prohibió la venta de lámparas incandescentes a partir de junio de 2011. También se promovieron programas para entregar gratuitamente lámparas de consumo reducido. “Hay que tener en cuenta –dice Chiossone– que el segmento residencial representa el 40% del consumo eléctrico del país”.

El factor decisivo, sin embargo, es el desarrollo y abaratamiento de las LED, tal como destacan las marcas del sector. “El precio de esta tecnología bajó mucho y continuará bajando”, explica Trubacz, de Philips, pero aclara que “es difícil que el consumidor vea las ventajas del ahorro energético. En general, la gente decide la compra por el precio”. El objetivo de la marca holandesa es atacar ese frente: actualmente, comercializa las lámparas equivalentes a 60W a $120. Pero están a punto de lanzar una promoción los próximos días para ofrecerlas en grandes hipermercados a $99. El objetivo es duplicar anualmente las ventas de LED, hasta desplazar por completo a las otras tecnologías aún vigentes.

Ya se dijo: Osram, Philips y General Electric son las líderes, pero el mercado hoy está mucho más fragmentado. El año pasado, unas 50 marcas importaron unidades LED al país, pero no todas lo hacen habitualmente. “Muchas proliferaron por las restricciones a las importaciones, que afectaron sobre todo a las grandes del sector”, puntualiza Chiossone. Precisamente por la escasez de dólares, el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno impulsó un plan para producir LED en el país.

La iniciativa –propuesta por la CAMOCA, una de las cámaras de empresas informáticas– se la conoció como LEDAR y habilitaba, en una primera fase, a importar lámparas LED terminadas, para posteriormente traer kits para ensamblarlas en el país, con el supuesto objetivo de sustituir importaciones. “De ese acuerdo participaron unas 10 empresas del sector, como PC Arts (Banghó), Exo, grupo Núcleo y Novatech, entre otras, pero nunca llegó a concretarse”, explica Adrián Lamandía, CEO de Novatech. El ejecutivo explica que el sucesor de Moreno, el actual secretario de Comercio, Augusto Costa, “nos dijo que no sabía nada del tema”.

El LEDAR, de este modo, nunca prosperó. “Se llegaron a importar unas 40.000 unidades, que se distribuyeron en algunos supermercados. Pero murió cuando se fue Moreno”, se lamenta Lamandía. De todos modos, Novatech tiene un acuerdo con General Electric para producir lámparas y luminarias LED para la vía pública. La razón es simple. Novatech fabrica memorias RAM y pen drives. “El LED está basado en semiconductores y es más parecido a una memoria que a una lamparita”, explicó.

Ieco

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