Reconoció YPF que la viabilidad de Vaca Muerta depende de menores costos y mejores precios

Mientras prueba longitudes laterales y más fracturas por pozo para reducir los costos

Según estimaciones de la petrolera controlada por el Estado nacional, para que el desarrollo del megayacimiento sea rentable el barril deberá situarse bastante por encima de los u$s 50, a la vez que los costos de perforación (que hoy son de u$s 6 millones por pozo vertical) tendrán que seguir bajando.

Sólo con una logística apropiada y un nivel de costos adecuado,Vaca Muerta podrá ser rentable en toda su extensión y no, tal como ocurre por estos días, únicamente en pequeños spots.Así lo admite el CEO de YPF, Miguel Galuccio, quien aclara que esa proyección dependerá, además, de una suba en la actual tasación internacional del barril.
Aunque cree que todavía es temprano para hablar de la rentabilidad del negocio no convencional, la cual dependerá de muchas variables, el ejecutivo reconoce que su desarrollo será inviable con pozos de u$s 11 millones (que es lo que costaron las primeras perforaciones verticales de la petrolera, aunque ahora se están cotizando en alrededor de u$s 6 millones) o con un barril internacional de u$s 50.
Consultado por este medio, Galuccio indica que el programa de pozos verticales de YPF se basaba originalmente en un precio promedio de u$s 84 por barril y en un nivel de costos de entre u$s 6,5 y 7 millones por perforación. “Los horizontales, en tanto, mostraron un rango mucho más positivo en cuanto a su productividad, aunque estamos hablando de menos de un año de operación hasta el momento. Además, hay que extender las longitudes laterales. Los pozos horizontales que hoy perforamos son rentables con 12 ó 13 fracturas. Creemos que podemos hacer laterales más largas y realizar más fracturas, lo que incrementará la productividad final”, explica.
A su criterio, el desarrollo no convencional a gran escala en la Argentina, con los recursos disponibles, está evolucionando hacia una gran rentabilidad. “En El Orejano, por caso, con u$s 7,5 por millón de unidades térmicas británicas (BTU, por sus siglas en inglés) y la elevada productividad que estamos registrando en los dos pozos horizontales efectuados, los indicios de una explotación rentable son muy promisorios”, ejemplifica.
Hay que tener en consideración, apunta, que Vaca Muerta es una formación muy heterogénea. “La gravedad API cambia fácilmente de 45⁰ a 35⁰ si nos movemos 20 kilómetros de un lado a otro, lo que torna vital incrementar nuestro conocimiento del subsuelo”, completa.

Predicciones varias

Según el grupo financiero Goldman Sachs, la viabilidad comercial de Vaca Muerta requiere un barril de petróleo situado por encima de los u$s 80. A decir de Alejandro Jotayan, CEO de Andes Energía, una de las petroleras con intereses en la formación, el límite se ubica en torno a los u$s 70. Para Daniel Gerold, consultor energético y titular de G&G Energy Consultants, de no mediar un incremento en la tasación global del crudo, la Argentina no sólo sufriría la parálisis de Vaca Muerta. “En los próximos dos años la producción petrolera podría caer alrededor de un 12%, al tiempo que las importaciones de combustibles
–siempre y cuando no suba la demanda– crecerán un 50%”, vaticinó.
Sobre la base de las proyecciones de Wood Mackenzie, en tanto, la caída del valor del petróleo ya habría encontrado su piso y tendería a estabilizarse, al compás de un menor crecimiento de la oferta en Estados Unidos. “Avizoramos un precio de u$s 58 para el Brent al finalizar el primer semestre de 2015, de u$s 68 durante el cuarto trimestre del año y de u$s 74 en el primer trimestre de 2016”, puntualizó la consultora.
En la misma sintonía, un informe del World Petroleum Council pronosticó una paulatina estabilización del mercado a mediano y largo plazo. “La gran duda es ver si resisten las pequeñas empresas, que son las que más sufren la situación actual”, señaló la organización.

Razones de peso

La eventual puesta en valor de los recursos hidrocarburíferos de Vaca Muerta no sólo concierne a YPF y a las operadoras que ya están trabajando en el área, sino que podría tener un sustancial impacto positivo sobre el Tesoro nacional. Un informe de Accenture cuantifica, en ese sentido, el posible incremento de la participación de la industria de Oil & Gas dentro de la economía argentina.
Según el reporte, la explotación de Vaca Muerta aportaría entre u$s 62.200  y 67.800 millones por año al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), además de posibilitar para el país la recuperación del autoabastecimiento energético hacia 2020.
“El shale podría impulsar un repunte promedio de un 0,5% anual en la economía y promover, en consecuencia, un mayor bienestar para los argentinos”, indicó Pablo Pereira, director ejecutivo de Energía en la consultora.
Así, el peso del sector en el PBI –que hoy es de un 3%– se elevaría hasta un 9% para 2035. “La actividad podría crear anualmente entre 19.900 y 21.700 puestos de trabajo durante el citado lapso, a la par de generar recaudaciones impositivas millonarias”, destacó.
En los próximos 20 años, anticipó, el Estado nacional podría captar unos u$s 128.000 millones en concepto de impuestos a las ganancias. Neuquén, por su parte, se beneficiaría con el ingreso de u$s 86.000 millones por regalías (fijadas en un 12%) y de u$s 32.000 millones por ingresos brutos. ℗

http://revistapetroquimica.com/

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