El Gobierno estudia bajar impuestos a las naftas

El Gobierno evalúa enviar al Congreso una nueva ley que modifique los impuestos que pagan los combustibles. De esta forma, el Poder Ejecutivo busca atemperar la suba de precios como consecuencia de la liberación del cepo cambiario.

“Estamos pensando en un sistema distinto al que hoy afecta a los combustibles. Hoy se trata de un porcentaje del precio ex refinería (al salir de la refinería)”, explicó el ministro de Energía Juan José Aranguren en declaraciones radiales.

“Tenemos previsto presentar un proyecto en las sesiones ordinarias del Congreso (arrancan en marzo) para modificar la composición impositiva que afecta a los combustibles”, dijo.

El fin del cepo cambiario generó una nueva cotización del peso frente al dólar. Las compras de petróleo crudo se hacen en dólares al tipo de cambio oficial. Hasta diciembre, era 9,70. Ayer cerró cerca de $ 13. Para compensar esa diferencia, las compañías reclaman un incremento que puedan trasladar a los surtidores.

De eso conversó ayer el ministro Aranguren con las refinadoras, como YPF, Shell, Axion, Petrobras o Refinor.

La idea de cambiar el sistema impositivo podría ayudar a que mejore la ecuación de costos de las empresas sin necesidad de remarcar los precios.

En enero de este año, se dispuso una rebaja del 10% en los impuestos a los combustibles líquidos y gas natural. La alícuota para nafta era de 67% y la de gasoil, un 19%.

Durante el mismo mes, se aplicó una reducción del 20% en la tasa hídrica, solo en naftas.

Según los calculos de Aranguren, hoy un 47%-48% del precio de las naftas está compuesto por impuestos nacionales, ingresos brutos provinciales y tasas municipales, mientras que en gasoil la carga tributaria es del 42%.

Con respecto a las modificaciones que estudia, Aranguren expresó que “si el precio aumenta al salir de la refinería, aumenta el impuesto. Sino, baja”.

En su previsión, hay un esquema de “bandas”. Los impuestos bajarían cuando los precios internacionales están altos y subirían cuando esos importes estén bajos.

Después de 10 años y medio donde los productores locales de petróleo y gas no pudieron cobrar los valores internacionales, por restricciones que les impuso el Poder Ejecutivo nacional, desde hace un año y medio el asunto se revirtió. La industria local está cobrando entre US$ 61 y US$ 75 por barril de crudo, el doble que en el resto del mundo.

Esta situación hace que los consumidores estén subsidiando a la industria petrolera. Según las empresas, los actuales niveles de actividad son posibles si para llenar el tanque hay que seguir pagando estos precios elevados.

Con un litro de nafta súper a $ 13,01, la Argentina estuvo entre los 40 más caros del mundo -y el más caro de América del Sur, después de Uruguay- para los consumidores. Pero la liberación del cepo cambió esa ecuación. El país ahora se ubica en el promedio de US$ 1 por litro, casi a mitad de camino entre los más elevados (Holanda, a US$ 1,70) y los más económicos (Estados Unidos, a US% 0,64).

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