Por la baja del precio del crudo, empieza a caer la actividad petrolera y temen despidos

conjuro que a fines del año pasado desplegaron el ministro de Economía, Axel Kicillof; las empresas, los sindicatos, y las gobernaciones de provincias petroleras para contener los efectos locales de la caída internacional del precio del crudo dejó de tener efecto en las vísperas del cambio de mando presidencial.

Por la inconveniencia económica de sostener el nivel de actividad, la petrolera estatal YPF y Pan American Energy (PAE), líderes de la producción de hidrocarburos en el país con un 62% de la oferta de crudo en conjunto, dispusieron una reducción de la actividad. Por ahora, la provincia más afectada es Chubut, pero en las próximas semanas le tocará a Neuquén. Se trata de los principales distritos petroleros del país.

PAE, de la británica BP, los hermanos Bulgheroni y la china Cnooc, retirará de la actividad 15 equipos de perforación en los próximos días, prácticamente todas las unidades que tiene dedicadas a esa tarea en Chubut. Se trata de unidades denominadas de torre, que trabajan en Cerro Dragón, el principal yacimiento petrolero de la Argentina. Su “baja”, como se denomina en la jerga petrolera el retiro de equipos, no afectará la producción actual de la empresa, pero sí la futura. Al final del camino, la cuenta arrojará que unos 800 trabajadores habrán salido momentáneamente del mercado.

“Hoy notamos una baja real de la actividad que comenzó a evidenciarse con una reducción de la jornada, una moderación del plan de obra en los yacimientos y una menor inversión”, reconoció a LA NACION José Lludgar, secretario general del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de Chubut. El jefe gremial, sin embargo, ponderó el trabajo del Gobierno y las empresas para estirar hasta ahora el golpe de la crisis: “Se pudo sostener la actividad en el país en 2015, mientras en el resto del mundo bajaba”, sostuvo.

Con la venia de los sindicatos, PAE aprovechó la ventana que se abre en las semanas de fin de año para moderar la actividad. Entre este mes y enero dará vacaciones a todo el personal de campo que pueda y saldará los feriados compensatorios que les adeuda. “Es una reprogramación de las actividades sin detención de la producción y sin afectación del empleo”, explicaron en la empresa. Afirmaron que en febrero retomarán el ritmo habitual de tareas.

La empresa sostiene que no aplicó despidos. No ocurrió lo mismo con sus proveedores, que entre el 10 y el 30 de noviembre recibirán la notificación del cese de actividad. Según el sindicato, esas empresas comenzarán a despedir gente a fin de mes. Señalan en ese lote a Halliburton, una contratista que, entre otras, le presta servicios a PAE.

En declaraciones radiales, el secretario general del Sindicato de Petroleros Privados, Jorge Ávila, sostuvo que Halliburton evaluaba dejar el país. El dirigente tenía previsto reunirse ayer con YPF.

La decisión y las formas de PAE inspiraron a la empresa que maneja Miguel Galuccio. Aún no comunicó la reducción de la actividad, pero lo hará en los próximos días. También lanzará un “plan vacaciones”. Su foco apuntará principalmente a Neuquén, donde operan la mayoría de los 35 equipos de perforación de la oficina regional. Y afectarán tanto a Vaca Muerta como a la producción convencional de hidrocarburos. Si se cumple en su totalidad el plan de reducción que evalúa la empresa, algo que no fue confirmado de manera oficial, deberían tomarse vacaciones al menos 2000 operarios.

En los últimos días hubo efervescencia por el tema. Trabajadores denunciaron que la petrolera había bajado un equipo en Vaca Muerta. La empresa aclaró que está en disponibilidad, pero no fuera de operación.

En cambio, decidió quitar del mercado tres equipos de perforación, la mitad de las unidades que tiene activas en Chubut.

Problema de fondo

En diciembre del año pasado, con la conducción de Kicillof y Galuccio, todos los eslabones de la cadena petrolera acordaron implementar un plan para morigerar los efectos de la caída internacional el precio del crudo sobre la actividad. Decidieron que el petróleo denominado Medanito, propio de Neuquén, bajara de US$ 84 a US$ 77, mientras que el Escalante, de menor calidad y proveniente de Chubut (el que produce PAE), pasó de US$ 68 a US$ 61. Para ambas compañías, los mayores problemas surgen con la exportación de los excedentes. PAE, por caso, recibió por crudo que vendió anteayer fuera del país poco más de US$ 31, es decir, la mitad del precio que le reditúa el mercado interno y al que responde una parte de sus costos de producción. No podía hacer otra cosa, ya que su crudo no es el más demandado en refinerías.

YPF, en tanto, tiene aproximadamente un 10% de sus productos atados al precio internacional. Por caso, vende combustibles para aviones a un valor más bajo que el de la nafta súper.

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